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Al sur de la ciudad de Valencia, existe una laguna de agua dulce, llamada la Albufera, que es una de las áreas más importantes de la naturaleza de la tierra de Valencia. Una tira delgada de costa la protege del mar, y en esta tira de tierra, las dunas de arena han formado, un bosque mediterráneo curioso, con pinos que crecen en suelo arenoso y numerosos arbustos. Esta área se llama la Devesa del Saler, una palabra derivada de una clase de pasto. Tres canales (dos naturales y un tercer artificial), conectan la laguna y los humedales circundantes con el mar, y cada uno tiene su propia flora y fauna características. La Albufera es un punto importante para las aves migratorias, pues en ella hacen escala y además un área muy rica en aves residentes. |
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El intenso azul del Mediterráneo envuelve la enorme roca, antaño islote,
sobre la que se levanta la fortificada Peñíscola, una ciudad de cine, de ensueño
y casi mágica, coronada por un castillo templario desde el que el Papa Luna,
Benedicto XIII, animó el Cisma de Occidente y rigió el destino de la Cristiandad
durante años. La espectacular fortaleza, las empinadas callejuelas que se aprietan
entre murallas, los espléndidos humedales, sus doradas playas y la agreste
naturaleza de la Serra d’Irta, permiten unos recorridos urbanos y naturales
que, por sorprendentes y bellos, sobrecogen al viajero. |
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