El puente original fue destruido por una riada en 1517, y reconstruido un ano mas tarde.
De todos los puentes del Turia, tres
son de traza ojival: el Puente del Real,
el de la Trinidad y el de Serranos. El nombre
de este último y de la puerta de la
muralla conocida como las Torres de
Serranos, le viene por ser el acceso de
las gentes que llegaban procedentes de
la comarca de la Serranía, conocidos como
los “serranos”. El Puente de Serranos se
construyó en 1518, cuando la Fábrica
Vella de Murs i Valls dispuso la reedificación
de su antecesor que había sido
arrastrado por la riada del año anterior.
El nuevo puente de cantería, que salvaba
el caudaloso Turia, se construyó bajo la
dirección del pedrapiquer Juan Bautista
Corbera sobre nueve arcos escarzanos con
escollera, tajamares y pretiles. Hasta el
del siglo XVII, el puente tuvo cinco estatuas
sobre las barbacanas que representaban
a San Pedro Nolasco, San
Pedro Pascual, padre Jofré, Teresa Gil
de Vidaure y Nuestra Señora de la
Merced.
Por su parte, las Torres de Serranos,
en la cabecera del puente, dan constancia
del carácter amurallado de la ciudad
en época medieval. Por la belleza de su
arquitectura y por su elaborada ornamentación,
que iba mucho más allá de
una básica arquitectura defensiva, esta
puerta fue el símbolo del poder de
Valencia. A sus pies, el puente que une
la ciudad con los barrios extramuros de
Almunia o Xerea sigue bello e indemne
a pesar de los muchos embates de las
aguas del Turia.